Es muy cierto que como humanos no todos los días podemos despertar con buen ánimo, pero siempre hay un día que decimos es el peor de nuestra vida, deseando que acabe lo más pronto posible; haciéndose debido a eso el día más largo de todos, porque todo te sale al revés de como querías que saliera.

Por eso hoy te tengo una buena noticia es que a continuación te voy a mostrar algunas cosas que puedes hacer durante ese día para convertirlo de un día muy malo a uno muy bueno y explicarte los motivos de por qué sucede esto. Observa hasta el final y descubre por ti mismo qué debes hacer.

¿DE QUÉ DEPENDE TENER UN BUEN O MAL DÍA?

“¿De qué depende tener un buen o un mal día? ¿De lo que pase?, ¿de si mi jefe o el compañero de trabajo tiene buen o mal día?, ¿de si hay caravana?, ¿de si hace frío…?

TENER UN DÍA BUENO O MALO DEPENDE FUNDAMENTALMENTE DE TI, de la actitud.

El entorno te afecta pero también lo que tu te cuentes de los acontecimientos que te suceden, y el cómo se empieza el día también influye”

Muchos creen que un día bueno o malo depende completamente de la suerte o de las circunstancias externas, pero cada persona tenemos una influencia decisiva en cómo percibimos, afrontamos y creamos nuestra realidad.

Estas son algunas ideas que te ayudarán la próxima vez si tienes un mal día y te encuentras sin ganas de nada:

Acepta tus emociones

A nadie le gusta estar triste o deprimido, pero si así es como te sientes lo primero que debes hacer es aceptar esas emociones.

No estoy diciendo que tengan que gustarte ni resultarte agradables; simplemente que sepas que están ahí y que no las resistas.

Es decir, si te sientes triste, no empieces a pensar en que deberías estar súper contento o en lo mucho que te gustaría estar feliz. Estás triste y punto. No le des más vueltas.

Observa tus emociones como lo que son: emociones. Son algo normal y temporal, como nubes que cubren sol y que acabarán desapareciendo. ¡No les des tanta importancia cuando tengas un mal día!

Toma agua.

¡Podrías estar deshidratado! Tu cuerpo necesita agua. No jugo, ni refresco, ni alcohol. Sirve un vaso de agua lleno y asegúrate de beberlo todo.

Actúa a pesar de cómo te sientas

¿Alguna vez te ha pasado que estabas apático y no tenías ganas de ir al gimnasio, pero a pesar de todo acabaste yendo y después de la primera serie de press banca te sentías con ganas de comerte el mundo?

Eso es porque la mejor manera de cambiar tus emociones es haciendo algo.

Muchas veces se nos olvida que podemos elegir; que podemos actuar aunque no nos sintamos pletóricos. Como dice Dan Millman:

¿Prefieres estar deprimido mientras te sientas en tu habitación dándole vueltas a la situación, o estar deprimido mientras limpias tu casa o acabas tu proyecto? Puede que al terminar sigas estando deprimido, pero al menos tendrás una casa más limpia.” Un figura este Dan.

El actuar a pesar de cómo te sientes es como un músculo. Cuanto más lo ejercitas, más fuerte se hace.

Tiende la cama.

Cuando tengas muchas cosas por hacer y se sienta pesado, tender la cama puede ser el primer paso para encarrilar tu vida.También (con suerte) te impedirá volver a lo mismo.

Presta atención a lo fundamental

¿Alguna vez te has hecho esa pregunta o te has quedado con esa duda? Si has tenido uno de esos días en los que todo te cabrea y estás decaído, seguro que sí.

Lo más curioso es que, analizando los días en los que he dicho eso o algo parecido, me he dado cuenta de que cuando tengo un mal día en el 95% de los casos el motivo es que he descuidado alguno de los aspectos fundamentales de mi vida: alimentación, ejercicio o sueño.

Quizá esto te parezca obvio, pero si sólo dormiste 3 horas la noche anterior es normal que estés de bajón.

Toma una ducha.

¡La vida se siente diferente cuando estás limpio! Y te puede dar un golpe de energía si te sientes letárgico. Lávate el pelo y masajéate la cabeza.

Come un snack (¡no comida chatarra!).

¿Comiste bien hoy? Es super tentador comer comida chatarra cuando te sientes mal. Si no tienes ganas de preparar una comida completa, prueba con un pedazo de fruta. Algo que puedas quemar a lo largo del día y no en un lapso de cinco minutos.

Sal a caminar.

Puede que necesites aire fresco y ni siquiera lo sabes. Dale a tu cuerpo algo de luz natural, respira un aire diferente, mueve las piernas un poco, aunque solo sea por cinco minutos. Permítete pensar en cosas diferentes.

Cámbiate de ropa.

Así no vayas a salir de la casa hoy, vístete bien. O, si has estado usando la misma ropa incómoda todo el día y te sientes agitado, ponte tu ropa de dormir, las pantuflas y relájate.
Cambia de ambiente.

Mirar las mismas cuatro paredes día tras día puede ser esclavizante. ¿Puedes trabajar desde un café, biblioteca o la casa de un amigo? Si puedes agregar “ir a algún lugar” a la lista de cosas que hiciste hoy, te vas a sentir más realizado.

Habla con alguien (no por Internet) sobre cualquier cosa.

Si no tienes ganas de hablar de tus problemas, está bien. Visita a un amigo, habla de una película que viste. Llama a tu mamá y ve cómo le está yendo.

Baila al ritmo de una canción alegre que te guste.

¡QUE NO SEA DE ELLIOTT SMITH! Escoge algo con buena energía y sacúdete. Durante una canción, baila como una estrella del rock para hacer que la sangre bombee otra vez.

Haz ejercicio.

Haz un poco de cardio, entrena hasta sudar. Si no tienes tiempo para un entrenamiento completo, busca un saludo al Sol en YouTube y estira todo el tiempo que puedas. Haz algunas flexiones o sentadillas en la oficina.

Cumple algo (aunque sea pequeño).

¿Debes pasar por el supermercado? ¿Programar una cita con el doctor? ¿Responder a un correo electrónico? Si no te queda fácil cumplir las cosas grandes de la lista, enfócate en las pequeñas y no olvides felicitarte a ti mismo por finalizar las tareas.

Abraza un animal.

Si no tienes una mascota, ¿puedes visitar a la de una amigo, o puedes ir a un refugio de animales?

Haz una lista de cosas “listas” en vez de cosas “por hacer”.

En vez de agobiarte en este momento, empieza a sentirte mejor por lo que ya has hecho.

Puedes agregar “dientes cepillados”, “platos lavados” o “ropa seleccionada” a la lista. No importa lo pequeña que sea la tarea, pruébate a ti mismo que eres eficaz.

Tienes permitido tener un día malo y no tienes que arreglarlo todo ahora mismo. Si tratas de arreglarlo y no funciona, no hay que perder la esperanza. Date el tiempo y el espacio que necesitas para sentir lo que estás sintiendo.

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