De vez en cuando nos cansamos, alcanzamos el límite de nuestras fuerzas y nos tenemos que dejar llevar. Llorar no significa que nos rindamos y ni mucho menos es un símbolo de debilidad.

A veces no tenemos otra que desahogarnos porque estamos cansadas, cansadas de ser fuertes. La vida nos exige mucho cada día y, en ocasiones, la gente que nos rodea no es consciente de lo que les damos sin recibir nada a cambio. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo. Acuérdate Compartir Esto Con Tu Familia Y Tus Amigos.

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No puedes llevar el peso de todo el mundo a tus espaldas. Debes cargar solo con lo que es esencial para ti y no olvidar que necesitas un espacio privilegiado dentro de ti para ti misma. Y si en alguna ocasión necesitas llorar, hazlo. Solo aquellas personas que son realmente fuertes se lo pueden permitir.

No podemos ser siempre fuertes

A muchas nos han educado bajo una máxima: las lágrimas deben tragarse. La vida es dura y llorar no sirve para absolutamente nada. Esto puede dar resultados a corto plazo, pero a la larga puede provocarnos problemas serios a nivel emocional.

Piensa que…

A veces, ese “no llorar” implica que no mostremos realmente lo que sentimos y debemos esconder que no estamos bien bajo falsas apariencias.

Si tiendes a esconder siempre tus emociones al resto del mundo, acabarás escondiéndotelas a ti misma.

Las emociones que se entierran no se afrontan, por lo que el problema persiste. Un problema que no gestiona una emoción acaba apareciendo de otra forma: migrañas, cansancio, dolores de cabeza, tensión muscular, mareaos, problemas digestivos, etc. Al final, siempre se manifiesta de una forma u otra.

Es imposible ser fuerte cada día, del mismo modo que no es saludable esconder la tristeza o el malestar si se sienten. Ni es sano ni higiénico emocionalmente. Tienes que permitirte desahogarte cuando las lágrimas quieren salir. Son liberadoras de estrés, emociones y nervios.

Debes saber que..

Llorar es bueno y sana.

Las lágrimas son una forma de desahogo que implica el primer paso para el cambio. Esto quiere decir que asumimos nuestras emociones y las liberamos.

Después del llanto, llega la calma. No sentimos relajadas para poder afrontar la realidad y tomar decisiones.

Somos fuertes cuando la vida nos pide mucho

Tú sabes bien todo lo que has llegado a invertir para poder estar dónde estás, todo a lo que has tenido que renunciar por la gente que quieres. Y has hecho todo eso porque querías. Es algo que ya sabías y lo aceptas. Sin embargo, llega un momento en la vida en los que nos damos cuenta como ciertas personas no nos tratan con el aprecio que nosotros les hemos mostrado.

Parece que tienes que ser fuerte cada día en esta sociedad que no te lo pone fácil en temas sociales y profesionales. No siempre es fácil mostrarse fuerte ante la familia, la pareja, los hijos, que a veces podemos priorizarlos por delante de nosotros mismos. Y, por tanto, hay días en los que estás cansada de ser fuerte, de llevarlo siempre todo sobre tus espaldas y te rompes. Necesitas llorar.

Debemos poner límites y dar a la vida solo lo que podemos ofrecer

Es evidente que nadie puede dar más de lo que uno tiene. No podemos ofrecer alegrías y felicidad a los demás si ellos no te atienden y te corresponden como deben: con el mismo afecto y cariño. La clave debe estar en el equilibrio. Para poder ser fuertes con todas las tareas del día a día y cumplir con todo aquello que queremos hacer, debemos tener
claras las dimensiones.

Porque… ¿Qué significa ser fuerte?

Ser fuerte implica que debemos estar bien con nosotros mismos. Debes cultivar tu crecimiento personal, disfrutar de cada momento personal y de las aficiones que tengas.

Ama a las personas que tengas a tu alrededor, pero, sobre todo, ámate a ti misma.

Los más fuertes saben que deben amarse a sí mismos y que esto no es un signo de egoísmo.

Ser fuerte también requiere liberar ciertos pesos que ponen difícil nuestro avance, que hieren nuestro bienestar y que nos ocasionan sufrimiento. Aunque duela, a veces debemos dejar ir un poco a todos aquellos que no nos tienen suficientemente en cuenta.

Sobre todo, debes entender que ser fuerte implica poder ser débil cada cierto tiempo.

¿Qué quiere decir esto?

Tener derecho a no poder con algo, poder decir que algo te va grande o que no puedes asumir más de lo que ya tienes.

Poder decir que ya no puedes más, poder tomarte un descanso.

Poder demandar cariño, respeto, afecto y reconocimiento.

Quédate con esto último: tienes derecho de desahogarte, de tener esos momentos de debilidad, de estar sola y pasear y pensar solo en ti misma. Puedes llorar, escuchar tus pensamientos y atender a cada una de tus emociones.

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