De vez en cuando nos cansamos, alcanzamos el límite de nuestras fuerzas y nos tenemos que dejar llevar. Llorar no significa que nos rindamos y ni mucho menos es un símbolo de debilidad.

A veces no tenemos otra que desahogarnos porque estamos cansadas, cansadas de ser fuertes. La vida nos exige mucho cada día y, en ocasiones, la gente que nos rodea no es consciente de lo que les damos sin recibir nada a cambio. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo. Acuérdate Compartir Esto Con Tu Familia Y Tus Amigos.