Tener la razón nos hace sentir bien y feliz, pero cuando a cambio hacemos sentir mal a la otra persona el precio de tener la razón es demasiado elevado. Por este motivo el día de hoy te voy a enseñar cómo tener siempre la razón pero no desde el egoísmo sino desde la participación y el aporte de todos.

Cuando buscamos tener la razón creemos que tenemos la verdad absoluta sobre el tema en cuestión. Sentir el deseo de tener siempre la razón implica una lucha contra la otra persona que normalmente termina en un perdedor y un ganador. El perdedor se retira cabizbajo, frustrado y resentido; en cambio el ganador se retira feliz con una autoestima nutrida y listo/a para la próxima batalla.

Parejas destruidas, relaciones rotas, familias separadas, países divididos y una actitud tóxica es el precio que tienen que pagar aquellos que siempre quieren tener la razón… ¿Esto es lo que quieres?

Cuando dos personas luchan por tener la razón, en teoría, ambas creen poseer la verdad absoluta sobre el tema en cuestión. Ambas tiene la seguridad de que su forma de pensar es la correcta… piénsalo por un momento ¿Existe una verdad absoluta? ¡Claro que no! Cada persona tiene una percepción de la realidad distinta a la tuya. Cada cabeza es un mundo.

Cuando hablamos de tener la razón nos encontramos con varios tipos de actitudes que en todos los casos son negativas, tóxicas y destructivas.

Mi verdad es la única verdad.

Aquí nos encontramos con aquellas personas que creen que se lo saben todo de todo, defienden su punto de vista sin importar lo que piensen los demás. Tienen una actitud prepotente y evitan a toda costa que los demás compartan su opinión, y si algún valiente lo logra, enseguida lo ofende y menosprecia su punto de vista.

Quizás estás personas tienen razones y el conocimiento necesario que valide su punto de vista, pero la realidad es que está actitud tiene como consecuencia que nadie quiera estar a su lado o hablar con ellos. En la mayoría de los casos su presencia envenena y destruye los lazos de unión y las relaciones.

Los ignorantes que siempre quieren tener la razón.

Aquí nos encontramos con las personas que luchan por tener la razón desde la ignorancia, ellos creen que lo que saben es suficiente para despreciar la opinión y el punto de vista de los demás. Aquí encontramos a los fundamentalistas.

Este tipo de forma de ser trae como consecuencia la separación de las relaciones y la discordia en general.

Como Tener Siempre La Razon

Los sumisos que creen que su opinión no cuenta.

Aquí nos encontramos con la otra cara de la moneda, aquellas personas que no expresan su punto de vista por miedo o intimidación. Ésta actitud internamente nos hace daño ya que de cierta forma no nos sentimos lo suficiente valioso/a para expresar nuestra opinión.

La Clave Para Tener Siempre La Razón Es…

La calve está en tener una actitud de compartir tu punto de vista y aprender del punto de vista de la otra persona. Tu tienes tus razones para pensar como piensa y está bien expresarlas de forma participativa.

Cuando comprendes que cada cabeza es un mundo y tienes una actitud de “siempre aprender algo nuevo” en vez de crear un diálogo para defender tu punto de vista, estarás creando una atmosfera de enriquecimiento intelectual mutuo y participación en donde el resultado final será que todas las personas involucradas se sentirán escuchadas, tomadas en cuenta y satisfechas. Tu aprendiste y ellos aprendieron, ambos ganaron.

Es importante resalta que la idea es mantener un equilibrio entre aportar tu opinión de forma abierta y amable y escuchar la opinión de la otra persona.

Si durante la conversación llegan a un punto de vista en común ¡perfecto!

Si durante la conversación la otra persona tiene argumentos más lógicos y validos que cuestionen nuestro punto de vista, debemos reconocerlo con humildad, gratitud y pensar que gracias a esa experiencia hemos crecido y enriquecido como persona.

Si por el contrario no nos ponemos de acuerdo, debemos respetar el punto de vista de la otra persona de forma amable y entender que en la diversidad de pensamiento está lo verdaderamente valioso.

Para que estás ideas sean efectivas ambas personas deben tener una actitud abierta al diálogo, si no sucede así y te encuentras con una persona cerrada y autoritaria yo te recomiendo que no te pongas a su nivel, sonríele dile que no estás de acuerdo y te retiras, si la otra persona baja la defensa y muestra una intención genuina para debatir, pon en práctica lo que aprendiste hoy.

Te invito a que compartas este artículo con tus amigos para que ellos también sepan como tener siempre la razón ¡gracias!

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