Decir que no es una de las cosas que más les cuesta hacer a las personas, porque a pesar de que todo ser humano sabe decir “no”, muchas veces se les imposibilita decirlo ante ciertas peticiones que no quieren hacer, o incluso, ante situaciones que no son buenas o son poco beneficiosas para ellos mismos. Es por esto que en este punto aprenderás a decir que no cuando quieras hacerlo, y sin sentirte mal.

A mí me pasaba. Era de las personas que respondía con frecuencia: “claro, nos encontramos donde tú quieras”, “vamos a ver la película que te guste”, “está bien, te pasó a buscar a las 8:00 en punto”, y todo esto, muchas veces, sin tener ganas de nada y, naturalmente, con el deseo de decir que no. Pero no me atrevía a ello, a pesar de que muchas veces tuviese que cancelar compromisos para poder complacer a esa persona.

También lo podemos ver, por ejemplo, en el caso de un empleado que no se atreve a decir que no a su jefe cuando éste le solicita la ejecución de alguna labor que está fuera de su categoría; o en el caso de un padre que termina diciendo que sí a su hija cuando en realidad quiere decir que no; o en el caso de una invitación inesperada que se acepta, cuando realmente, no se pretendía ir.

Lo cierto es que todo esto sucede porque vivimos complaciendo a los demás, aunque en algunos supuestos signifique renunciar a nuestros sueños o intereses personales. Todo por diferentes razones: porque en el fondo no queremos perder el cariño de esa persona, por querer ser aceptado por los demás, por falta de seguridad y confianza en nosotros mismos o por asumir que esa persona vale más y, en consecuencia, es imposible decir que no a sus peticiones o exigencias.

Lo peor es que estas situaciones donde decimos que sí, cuando realmente queremos decir que no, nos generan sentimientos de arrepentimiento, de miedo, de inseguridad, incomodidad, desconfianza, baja autoestima e incluso disgusto, con la persona o con nosotros mismos.

Además, es una falta de respeto a nosotros mismos, porque nos muestra ante los demás como débiles y manipulables, porque no sabemos expresar nuestros pensamientos y sentimientos. Por todo esto, es importante aprender a decir que no, en cualquier situación, siendo necesario aplicar estos tres pasos, mirando a los ojos a la persona y afrontando siempre la situación.

Tres Pasos Para Decir Que No

Paso 1: Escucha siempre con atención lo que te propongan y apóyate en tus emociones para tomar una decisión fácil. Identifica si sientes emociones positivas, ya sea ilusión, alegría, entusiasmo, ánimo, o por el contrario, experimentas sensaciones negativas: fastidio, compromiso, rutina, abuso, falta de respeto, indignación, desconfianza.

Paso 2: Luego, expresa con libertad y sin temor tus verdaderos pensamientos y emociones. Atrévete a decir lo que quieres. Si la respuesta es positiva porque te sientes bien y te da ilusión, estupendo, hazlo. Pero si quieres decir que no, porque tienes alguna sensación negativa, o simplemente porque quieres negarte, di con amabilidad y firmeza “no”.

Veamos un ejemplo: supongamos que te invitan a un día de playa con los amigos, y tú prefieres quedarte en casa viendo películas. Para decir que no, puedes expresaste de la siguiente manera: “te agradezco la invitación, pero hoy no puedo”, o en el caso de que quieras ir en otro momento, puedes decir: “te agradezco la invitación, pero hoy no puedo ir. Sin embargo, podemos planificarlo para otra ocasión”.

Recuerda que si quieres decir que no a una persona, la clave está en expresar tus sentimientos y pensamientos con amabilidad y firmeza, sin dar muchas explicaciones, solo encuentra las mejores palabras para decir que no, y hazlo.

Paso 3: Y por último no te justifiques, ya que cuando justificas tu negativa, muestras inseguridad y das espacio al otro para seguir argumentando hasta lograr cambiar tu decisión.

Es por esto que es muy importante que seas firme. Habla con amabilidad, y al mismo tiempo, con firmeza. Si notas algún malestar, no tienes que sentirte culpable. Recuerda que eres tú quien enseñará a los demás a respetarte como persona y a valorar tu tiempo y disponibilidad. Por tanto, en ningún caso, te sientas culpable, ni temeroso/a por su rechazo.

Estos tres pasos son una buena combinación de muestra de seguridad, claridad y responsabilidad. Además, empezarás a notar como las demás personas te respetan y aceptan tu decisión sabiendo que detrás de ese “no”, existe el mismo cariño de tu parte.

Así que desde hoy defiende tus verdaderos deseos, piensa en ti, fortalece la autoestima y la confianza en ti mismo, valórate y siéntete seguro/a a la hora de decir que no, sin sentirte mal, ni culpable. Así lograrás establecer límites e impedir que los demás te manipulen. No se trata de ser insensible a las necesidades y a los deseos de los demás, se trata de pensar primero en ti.

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Yasnely ♥ Gómez

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