La palabra es el don más preciado que tenemos los seres humanos y el que peor es utilizado. Ciertamente, es un don que usamos para hacer muchas veces el bien, pero la realidad es que más a menudo lo usamos para herir, destruir, culpar, maldecir o reprochar.

Por eso a lo largo de este artículo voy a compartir contigo las acciones que debes llevar a cabo desde hoy para que uses tus palabras para hacer el bien, y a su vez recibirlo. Recuerda que todo lo que das es lo que vas a recibir.

La realidad es que todo ser humano es un mago, y por medio de las palabras puede hechizar a alguien o liberarlo del hechizo. Con nuestras palabras podemos construir o destruir.

Imagínate por un instante que alguien dice frente de una niña, “mira que niña tan fea”. La niña lo oye, se cree que es fea y crece con esa idea en la cabeza. No importa lo guapa que sea; mientras mantenga ese creencia en su mente que se creo por lo que dijo una persona, creerá que es fea. Y lo más triste es que vivirá bajo ese hechizo.

Ahora imagínate que sucedería si al contrario la opinión fuera, “mira que niña más bonita”. Pues que la niña también se lo creerá y quizás acabe siendo en un futuro una gran modelo, porque estará bajo un hechizo pero esta vez constructivo.

Ese es el poder de la palabra. Lo triste es que con las personas que más se debería usar este poder de forma constructiva, no se hace. Con los niños son con los que peor se usa el poder de la palabra.

Muchas veces sin pensar le decimos, “eres una niño malo”, “no sirves para el deporte”, “no sabes hacer nada bien”, “eres feo”, “eres un estúpido”. Y cualquier cantidad de cosas negativas y limitantes.

Tus Palabras Tienen El Poder De Construir O Destruir

El Poder De La Palabra

Lo peor es que los niños creen absolutamente todo lo que le dicen sus padres o sus seres queridos, y ellos nunca podrán cuestionar sus palabras, simplemente las creerán y crecerán bajo ese hechizo.

Esta es una historia que refleja las consecuencias del mal uso del poder de la palabra, especialmente en los niños.

Había una vez una mujer inteligente y de gran corazón. Esta mujer tenía una hija a la que adoraba. Una noche llegó a casa después de un duro día de trabajo, muy cansada, tensa y con un terrible dolor de cabeza. Quería paz y tranquilidad, pero su hija saltaba y cantaba alegremente.

No era consciente de cómo se sentía su madre; estaba en su propio mundo. La niña se sentía de maravilla y saltaba y cantaba cada vez más fuerte expresando su alegría y su amor. Cantaba tan fuerte que el dolor de cabeza de su madre aún empeoró más, hasta que, en un momento determinado, la madre perdió el control. Miró muy enfadada a su preciosa hija y le dijo: “¡Cállate! Tienes una voz horrible. ¿Es que no puedes estar callada?”.

Después de eso la niña creció y más nunca volvió a cantar, porque creía que su voz era horrible y que molestaría a cualquier persona. En la escuela se volvió tímida, incluso hablar con los demás se volvió algo difícil. Y todo por las palabras que le dijo su propia madre.

Si realmente analizas y te das cuenta del pavoroso poder que emana de tu boca con las palabras, desde hoy pensarás tres veces o más antes de pronunciarlas, y te ocuparás de mencionar sólo palabras constructivas y que ayuden de verdad a la persona que se las a decir.

Desde hoy puedes contribuir a usar el poder de la palabra de forma creativa y positiva, y a su vez ayudar a muchas personas, y para eso sólo tienes que hacer lo siguiente:

  1. Piensa dos veces o más lo que vas a decir, incluidas las consecuencias de esas palabras que vas a mencionar.
  2. Antes de mencionarlas pregúntate ¿Estoy hechizando a esta persona con mis palabras para ayudarla o hundirla? Si tu respuesta es hundirla, entonces no las digas.
  3. Y por último pregúntate si a ti te hubiese gustado oír las palabras que tu vas a mencionar y si te harían sentir bien, si tu respuesta es si, entonces con todo tu cariño menciónalas y sino cámbialas, o no digas nada.

Recuerda que tienes el poder de ayudar o destruir a otra persona, porque con tus palabras puedes logras que otras personas se sientan mejor, sigan adelante y progresen en sus vidas de forma positiva.

Desde hoy piensa antes de hablar y habla para ayudar y amar.

Recuerda compartir este artículo con tus amigos, y así me ayudas a llegas a más personas… ¡Gracias!

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Amor y bendiciones para ti
Yasnely ♥ Gómez

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