Después de que conozcas la historia de éste joven vas a quedar boca abierta y te darás cuenta de que en el mundo aun hay personas que creen en la fé y en la esperanza, además de eso es una demostración de que no necesariamente los que están cerca a ti son los que te van a ayudar y preocupar por ti.

La historia que te voy a mostrar en un momento ha dado la vuelta al mundo porque trata sobre un joven que estuvo en coma por 12 años estando consciente de lo que sucedía a su alrededor, lo que pasó es impresionante. Por eso observa hasta el final y presta mucha atención para que así sepas lo que pasó con éste muchacho.

Se llama a sí mismo “el niño fantasma”.

La impresionante historia de Martin Pistorius, quien perdió el control de sus miembros, la visión y el habla cuando era niño. Los médicos le declararon “un vegetal” que moriría en poco tiempo. Sobrevivió, se recuperó y ahora revela en su autobiografía: ‘durante ese tiempo, percibí y escuche todo’.

En 1988 la vida de Martin Pistorius era tan común como la de cualquier otro chico de su edad. Sin embargo, un día mientras regresaba de la escuela, la garganta comenzó a dolerle, al principio el dolor no era muy fuerte pero conforme el tiempo pasaba este se intensificaba.

El dolor pronto se extendió de manera tan descontrolada que fue necesario que se le hospitalizara.

Los doctores no estaban del todo seguros de qué había causado la terrible enfermedad, pero sospechaban de una meningitis criptocócica. Su condición empeoró con el tiempo, hasta que ya no pudo moverse, ni hablar, ni hacer ningún tipo de contacto visual.

En cuanto estuvo en un coma que los médicos describieron como “estado vegetativo”, las enfermeras le hicieron escuchar incesantemente el programa Barney & Friends – pensando que él no podía ni ver, ni escuchar nada – en cuanto permanecía sentado, confinado a su silla de ruedas.

Los pronósticos no eran para nada buenos; según los doctores le quedaban un máximo de dos años de vida.

Además, su condición requería de muchos cuidados y, a decir de los médicos, su capacidad era ahora la de un niño de tres años de edad.

Cuando se dieron cuenta que no había nada más qué hacer por él, los doctores lo mandaron a su casa, en donde era atendido por sus padres. Su padre lo llevaba todos los días temprano a rehabilitación en un centro especial.

Sabia todo lo que sucedía a mi alrededor y podía escuchar cuando hablaban de mí. Sin embargo, muchos pensaban que todavía no había despertado, por lo que me convertí en el niño fantasma.

En ocasiones, mi madre, en su desesperación al verme en ese estado decía: ‘Ojalá te mueras pronto’.

No obstante, ella no sabía que yo podía escucharla y eso me dolía muchísimo”, recuerda Martin y añade: “Nunca pensé que alguien sería capaz de odiarme o amarme, pues no podía hacer nada.

El padre de Martin, Rodney, cuidó de su hijo a lo largo de los años de padecimiento, y recuerda la rutina diaria que iniciaba a las cinco de la mañana para preparar a Martin a un día más en el centro de tratamiento especial.

Ocho horas después yo lo buscaba, lo bañaba, lo alimentaba, le colocaba en la cama, programaba el despertador para sonar dos horas después, para despertarlo y no dejar que su piel se agrietara o irritara”, dice Rodney a los periodistas de la NPR.

Un día la enfermera Virna Van Der Walt le realizaba masajes cuando, luego de hacerle algunas preguntas, notó que él respondía con movimientos en sus ojos.

Virna me hablaba como si la comprendiera, casi esperando una respuesta. Y entonces empezó a darse cuenta, a través de mis sutiles signos, de que de hecho entendía lo que me decía. 

¡Fue emocionante! Me dio algo en lo que concentrarme. Ser visto, y que alguien valide tu existencia, es increíblemente importante. De alguna manera te hace sentir que importas”, comenta Martin.

[Aunque no me movía, ni abría los ojos] yo tenía conciencia de todo, como cualquier persona normal.

Todos estaban tan acostumbrados a mi ausencia que no percibieron cuando comencé a estar nuevamente presente. De repente, percibí la dura realidad. Pasaría el resto de mi vida de aquella forma: completamente solo”.

En realidad, en ese estado, no piensas sobre nada”, recuerda Martin. “Tu simplemente existes. Es un lugar muy oscuro, porque en cierto sentido, te permites desaparecer.

Mi mente estaba presa en un cuerpo inútil, mis brazos y piernas no estaban sobre mi control y mi voz era diferente. Yo no podía hacer ningún tipo de señal o emitir sonido alguno para avisar a las personas que yo estaba consciente de nuevo. Yo era invisible: era un chico fantasma”.

Con el tiempo se recuperó de forma asombrosa. Ha recuperado el control de sus manos y la parte superior de su cuerpo, y se mueve de forma autónoma en una silla de ruedas, aunque aún utiliza la computadora para comunicarse.

En el día de año nuevo de 2008 se enamoró. Durante una plática familiar por Skype con su hermana que vivía en Inglaterra.

Hoy tiene 39 años, está casado con Joanna y vive una vida plenamente funcional y normal en Harlow, Inglaterra.

La historia de Martin no es tan poco común como parece. En los últimos años, se han registrado muchos casos de personas diagnosticadas com “muerte cerebral” o que supuestamente estaban en “estado vegetativo” y que, más tarde, se recuperaron y revelaron que estaban – como Martin – plenamente concientes de lo que acontecia a su alrededor.

Mi deseo es que, después de leerlo, la gente piense sobre el mundo de una manera un poco diferente, que traten a todos con cariño, dignidad, compasión y respeto, aunque piensen que no les entienden.

Que se den cuenta de que una persona puede marcar la diferencia. Y, finalmente, que disfruten y aprecien más la vida”. Ayúdame a compartir el mensaje con tus seres queridos.

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