El día de hoy voy a compartir contigo una historia que en lo personal tuvo un impacto muy importante en mi vida, esta es la historia del almirante James Stockdale, fue un militar estadounidense que luchó en la guerra de Vietnam hace ya varios años y que para su desgracia fue capturado como prisionero de guerra.

Él estuvo capturado más de 8 años y fue torturado más de 20 veces, él cuenta que no tenía ningún tipo de garantía de que iba a sobrevivir, de que iba a salir, no tenía fecha, más sin embargo, él dentro de sí mismo, nunca lo dudo.

Las circunstancias eran adversas, pero siempre mantuvo la fe, él era optimista de que algún día iba a salir de allí con vida y que podría volver a ver a su familia y a su esposa.

Te podrás imaginar la situación que paso está persona, imagínate verte en una selva con personas hostiles, donde te torturan, comes mal, duermes mal, donde ves día a día a tus compañeros de guerra morir, por hambre, por tortura, etc.

La verdad es que es una situación muy desfavorable y muy dramática, cuando el almirante lo liberan, pasan los años, una persona le hace una entrevista y le pregunta cual era la actitud que él observaba en común en todas las personas que no lo lograron en aquel entonces.

El almirante Jean le da una respuesta que sorprende a la persona que lo entrevista y en lo personal me sorprende. Él dice que las personas que no sobrevivieron eran las personas más optimistas.

Y aquí pasa algo, porque allí hay una incongruencia en las ideas que anteriormente te dije que una de las claves que lo ayudaron a sobrevivir es que era optimista, no sabia cuando, pero iba a salir.

Optimismo Ciego

Luego, él dice que las personas que fallecieron, eran las más optimistas, entonces la persona que lo entrevista le pregunta ¿Por qué piensa eso? Dice que las personas más optimistas eran aquellas que decían que vamos a salir de aquí en navidades, entonces llegaba navidades no lo liberaban y se frustraban.

Luego decían vamos a salir dentro de 5 meses y pasaban los 5 meses no salían y las personas se deprimían y el corazón se les rompía, luego decían vamos a salir el día de acción de gracias, pasaba acción de gracias no salían.

Entonces en ese camino poco a poco se fueron desilusionando, se fueron deprimiendo hasta que un día perecieron. Si nos fijamos bien en esta historia hay dos tipos de optimismo y es lo que vamos analizar en un momento.

El optimismo esconde un peligro, es el llamado optimismo del avestruz, es la actitud que adoptaron los presos, es donde las personas ocultan la cabeza y no quieren ver la realidad de su vida, no quieren aceptar la realidad y simplemente se esconden pensando en que todo va a cambiar, que todo va a mejorar, que todo esta mejor y este optimismo es muy peligroso.

En cambio el optimismo del almirante, fue basado en su realidad, él sabía que su situación era adversa, él sabía de qué estaba con riesgo de morir, pero aun así, tenía la fe de que iba a sobrevivir.

Yo se que no es fácil aceptar que tienes sobrepeso, aceptar de que no tienes dinero, aceptar de que tu matrimonio se esta desmoronando, por poner algunos ejemplos, yo se que no es fácil, pero hay que aceptarlo, hay que aceptar nuestra realidad sea cual sea.

Va a ser la única manera en que puedas tomar acción para cambiar algo en tu vida y no se trata de aceptar la realidad, se trata de tener la fe, de tener siempre la convicción de que algún día vas a lograr eso que quieres.

Pero al mismo tiempo aceptar la realidad que estás en una situación que no te gusta, que tienes problemas, que tienes sobrepeso y de verdad cuando aplicas este tipo de manera de pensar, ya las cosas comienzan a cambiar, porque ya tomas una actitud proactiva hacia una solución y hacía cambiar tu vida.

*Diego Lossada

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