Nuestro cerebro, coloca su energía sobre aquello en lo que está focalizado, por lo que prioriza su atención en una cosa a la vez, aunque tenga conciencia de las múltiples cosas que suceden a su alrededor.

Esto significa que al cerebro no le resulta tan simple focalizarse en estímulos positivos y negativos de manera simultánea, y lo que es más: se distrae con mucha facilidad.

Por ejemplo, si nos caemos y lastimamos fuerte la rodilla, sentimos dolor en ese lugar puntual, pero si al instante alguien nos pellizca fuerte el brazo, por un momento “desaparece” el dolor anterior de la rodilla y la atención del cerebro cambia de lugar.

Aunque este ejemplo es muy básico, sigue leyendo, porque esta idea nos acercará al gran secreto detrás de la gratitud y podrás entender qué