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Todos sabemos de antemano que engañar a nuestra pareja con otra persona es uno de los principales factores que determinan el final de las relaciones amorosas. Durante el transcurso de los últimos años esta problemática se ha incrementado debido al uso de Internet, ya que este permite conocer con una personalidad ficticia o de manera anónima a un gran número de personas.

Esta red mundial de vinculación e información se ha convertido en excelente vía para generar vínculos románticos que, si bien no involucran contacto físico (al menos en su inicio), no cesan de contener una posible carga sexual intensa. Entonces, ¿Qué es lo que lleva a las personas a crear estos lazos virtuales?

Juan Antonio Barrera Méndez, un psicólogo director y terapeuta de la clínica Atención y Tratamiento Psicológico, que se encuentra situada en la Ciudad de México afirma que son muchos los motivos para entablar estas relaciones. Una de las situaciones que plantea es en aquellas donde se posee escasa habilidad en las relaciones interpersonales.

Aunque también plantea que puede darse por sufrir los factores de sentirse solo, ser tímido, estar desempleado, tener una relación de pareja conflictiva, no sentirse comprendido por una pareja actual, ser obsesivo o adicto al uso de la red o simplemente por diversión.

Efectivamente, las aventuras on-line usualmente implican el mismo tipo de emociones o pensamientos que cualquier otra relación normal, lo cual incluye fantasías, secretos, frustraciones, entusiasmo, racionalización y/o negación. Por estos y muchos otros factores estos affaires pueden tener un potencial catastrófico para otras relaciones que se puedan mantener al mismo tiempo, ya sean amorosas, de amistad, familiares o laborales.

Con el paso del tiempo, el mundo fantástico que se presenta en la web puede generar en la persona inmiscuida una visión monótona de la vida real, que se vuelve aburrida y en la que resulta imposible obtener acceso a ese increíble mundo de intimidad y privacidad que se pueden hallar en Internet.

Las opiniones de los Psicólogos

Algunos integrantes de las parejas utilizan los foros y las redes sociales para comunicarse con otros y engañar de manera virtual a sus parejas, ya sea con palabras, fantasías, pensamientos y hasta relaciones sexuales a distancia, viéndose y oyéndose a través de pantallas con la ayuda de una cámara web. De esta manera, comienza en la red la seducción, la cual muchas veces puede continuar en la en el mundo real.

“Conocer a distintas personas por medio de la red se ha convertido en un estilo de vida, porque da la ilusión afrodisiaca de ser todopoderoso; es algo similar a lo que ocurre con el alcohol en las fiestas de adolescentes, es decir, funciona como desinhibidor” – afirma el Dr. en Psicología Loic Roche.

“Cuando una persona detrás del ordenador empieza a compartir información con un amigo/a o compañero/a potencial, se presenta un interesante fenómeno en el que se crea la ilusión de ser comprendido por alguien desconocido, ya que se empieza a hablar de problemas que sólo compartiríamos con gente de confianza. Esto sucede debido a lo fugaz que resulta comentar nuestras fantasías o problemas de fondo a alguien que no nos conoce” – refiere el Dr. Barrera Méndez.

¿FANTASÍA O AMOR REAL?

La Dra. Marlene Maheu, Estadunidense y autora de Internet infidelity (Infidelidad en Internet) afirma que unas 75 millones de personas en el mundo entero mantienen actividades sexuales a través de la red. Esto levanta una serie de preguntas como: ¿Realmente se le es infiel a la pareja o la infidelidad sólo cuenta si hay contacto físico? o ¿Es posible enamorarse de alguien a quien no se ha visto en persona?

Según la investigadora estadunidense Kimberly S. Young, en un estudio difundido por la publicación Sex Addiction & Compulsivity (Adicción Sexual y Compulsividad), es preciso definir qué es, exactamente, un affaire cibernético, explicando que el mismo concepto se define como cualquier relación sexual o romántica iniciada a través de la comunicación on-line. Este tipo de relación puede ser monógama y única, o consistir en una serie de encuentros con un número diferente de usuarios.

El director de la clínica de Atención y Tratamiento Psicológico señala, por su parte, que algunos pueden tener la fantasía de encontrarse enamorados/as de alguien sin siquiera conocerle, pues esta ilusión hace suponer a quien está del otro lado de la red que es comprendido de manera intensa en lo más profundo de su ser por alguien que nunca ha visto en persona.

Esto se debe a que la imaginación es capaz de generar fantasías que llenan de deseo e ilusión a ambas partes, a la vez que pueden convertirse en un amor ideal que llena el vacío de la soledad en innumerables casos. Al mismo tiempo y, dado que los usuarios interactúan a través de una máquina, se eliminan esas inhibiciones y afloran sin máscaras las más perversas o bellas intenciones.

Es importante tener siempre presente que, como seres humanos, poseemos la necesidad ser amados y amar, y esto hace que decidamos probar todos los caminos disponibles con el fin de encontrar a nuestra media naranja.

Las consecuencias y los peligros

En el momento en que se presenta una infidelidad por Internet, aquél que la practica suele suponer que mientras no sea física no existe el engaño y, por ende, no está realizando nada indebido de cara a su pareja.

Esa persona traicionada cae en un pozo de incertidumbre donde predomina la duda de perdonar o no a su pareja por el hecho de que sólo fue un engaño virtual. Lo cierto, es que el vínculo on-line que se ha generado está lleno de intimidad, emociones y sentimientos, lo que puede ocasionar el surgimiento de amantes permanentes y auténticos.

Es cada vez más común que los pacientes acudan a las terapias por haber encontrado rastros de que su pareja le está siendo infiel. Estos diferentes tipos de evidencias pueden ser recabadas en el teléfono móvil o en e-mails, que vieron por error.

Las consecuencias de este fenómeno son innumerables y muchas de ellas incluso insospechadas. Hoy en día, en los tribunales de los Estados Unidos, la infidelidad electrónica es ya una medida causal de divorcio. Para esas víctimas del engaño no es tan complicado comprobar el adulterio cibernético, pues es sencillo conseguir copias de los correos electrónicos que suelen intercambiar los amantes virtuales.

¿Qué se puede hacer en estos casos?

Este tipo de relaciones por Internet poseen muchas posibilidades de fracturar o demoler totalmente un compromiso o un matrimonio, aunque esa no fuera la intención original de quien comienza a intervenir en una relación on-line.

Viendo todo el proceso en retrospectiva, muchas personas que han terminado su relación formal con sus respectivas parejas con el fin de establecer relaciones reales con aquellas que conocieron de manera virtual, reconocen que deberían haber reconocido el problema en el que se estaban metiendo, pero que no lo hicieron porque se encontraban deslumbrados/as por lo novedoso de la situación.

Recomendaciones del Dr. Barrera Méndez

Salvo que se encuentre en una crisis terminal con la pareja, lo ideal para intentar revivir la pasión interior sería volver a replantear todos los aspectos de la relación. Esto permitirá determinar otros caminos que podrían llevar a que ambos se sientan mejor y más vivos, pero siempre arraigados en la realidad antes que en la virtualidad o la fantasía.
Es siempre bueno, en lo posible, no proporcionar información confidencial (dirección del hogar, número de teléfono celular o trabajo) o datos personales que pudieran utilizarse para recibir extorsiones.

Es imprescindible actuar con cautela, pues sentir comprensión por parte de alguien en la red no significa que en verdad exista entendimiento.

No hay que olvidar el hecho de tener en cuenta que es probable que tanto uno mismo como las otras personas on-line tengamos profundas necesidades insatisfechas y formemos la ilusión de encontrar nuestra media naranja.

Siempre debemos considerar que mientras más insistente sea una persona en querer conocernos, mayor podrá ser la posibilidad de toparnos con alguna sorpresa brusca.

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